| Fotografía tomada en el humedal de Cordoba: la Urbanización y el agua, la ciudad y su reflejo. |
Es claro que las ciudades actualmente no representan el ideal de progreso y desarrollo que se vendió durante el siglo XX, hoy más allá de esta idea romántica de la ciudad, de la velocidad, de las luces, de las libertades individuales, las ciudades se desmoronan en el modo de vida que ellas mismas crearon.
Mientras esto ocurre y la humanidad se convence por otra
forma de ocupación del espacio físico y social distinto al actual, que no
corresponda a la dominación de humanos por otros humanos y a la devastación
absoluta de la naturaleza, habrá que buscar soluciones más cercanas que
impliquen detener las torpes decisiones de los gobernantes y empezar a visionar
de aquí a 200 o 300 años en adelante, para que vivamos de una forma viable,
dirán otros sustentable, por lo menos que la tranquilidad y la felicidad de todos
los seres sea un objetivo comunitario.
Es el caso de la ciudad de Bogotá D.C. A continuación, mencionaré algunos elementos
que a mi juicio convierten a Bogotá en inviable:
La ciudad colonial.
Bogotá como las otras ciudades latinoamericanas, pueden ser
consideradas como ciudades coloniales esto quiere decir que tienen su origen
durante el periodo de la colonia española sobre territorio americano, estas
ciudades se establecieron como los primeros asentamientos europeos en esta
tierra, no precisamente para traer los mejores valores cristianos y el espíritu
del renacimiento, de las ideas progresistas que se apagaban en las hogueras.
En esta tradición de ciudad colonial y ciudad capital,
Bogotá D.C ha sobrevivido como eje de la dominación y el control político, sin
embargo, esta representación como todas las representaciones no son eternas, se
transforman y cambian con el tiempo, lo que podría dar resultado que este eje
de dominación se mueva a otras ciudades del país.
Una ciudad lejana.
Bogotá es una de las pocas ciudades, que para los intereses
europeos cumplía con ciertas condiciones paisajísticas y climáticas, sin
embargo, esto costó que Bogotá se levantará sobre la prospera Sabana, pero
alejada de las costas, lo que ha dificultado la comunicación con el resto de
país contando con que Colombia tiene tres cordilleras, llegar a Bogotá y salir
es todo un desafío.
Esto quiere decir que, seguir pensando en Bogotá como centro
económico del país es una idea que solo se sustenta en la idea colonial de la
capital, pues ya emergen ciudades como Medellín, Cartagena, Santa Marta y
Barranquilla con un gran empuje económico, más cercanas a los puertos y al flujo
de mercancías, he invirtiendo en grandes proyectos de infraestructura que los
sustenta.
El transporte se
quedó en el siglo XX.
Es cierto que Transmilenio representó un avance en la
movilidad de Bogotá para finales del siglo XX, pero también recordemos que el
metro tiene más de 60 años de planeaciones y retrasos, siendo Bogotá una ciudad
de más de ocho millones de habitantes, se hace necesario un sistema como el
metro, pero no solo una línea, a estas alturas Bogotá debería tener unas tres o
cuatro líneas construidas o en construcción.
Pero no solo Bogotá, sino que Colombia en general, sepultó
el sistema de trenes, hoy la mercancía se mueve en camiones y las personas en
flotas, haciendo trayectos larguísimos. En eso se encuentra Bogotá una ciudad
con dificultades de conectividad con otros municipios cercanos.
El desastre
ambiental.
Pese a la legislación ambiental y las múltiples
recomendaciones de expertos y organizaciones sociales sobre el tema ambiental,
Bogotá tiene una incertidumbre enorme en lo que respecta a su futuro ambiental,
pues se han condenado sus principales ríos a la contaminación, al crecimiento
urbano sin respetar las rondas, ni los lugares de escorrentía e inundación de
los cuerpos de agua, se han rellenado humedales y deforestado bosques nativos.
Teniendo en cuenta la conurbación con municipios vecinos como Soacha, Mosquera,
y Chía, la llamada reserva TVdH(Reserva Thomas van der Hammen) se dispone como
una propuesta de contención a la problemática ambiental, generando conectividad
ecológica, entre Cerros Orientales y Río Bogotá, pero al eliminarse esta
propuesta Bogotá crecerá hacia el norte conectándose de manera insustentable
con los municipios vecinos, llevando a la fragmentación del territorio, a la
afectación en los ciclos del agua y a la pérdida de biodiversidad.
-Será un verdadero
fastidio de ciudad interminable.
La desigualdad y la
segregación.
Bogotá no solo es una ciudad muy grande, también es muy
desigual, concentrando un gran número de población que vive en la pobreza
extrema y concentrando en gran parte del territorio a pocos adinerados sobre
todo en el norte de la ciudad. Esto problema se acrecienta si se considera el crecimiento
urbano por migración y natalidad, si se considera el alto desempleo y la falta
de oportunidades desde la formalidad; si se considera el recorte de presupuesto
a programas sociales.
Algo que ya alarma a algunos habitantes de Bogotá, son las
construcciones de viviendas de interés social, en las que no se realiza un
trabajo social y comunitario adecuado, siendo conjuntos que viven bajo
condiciones altas de violencia, consumo de drogas, al encontrarse en total hacinamiento,
por el pequeño tamaño de las viviendas y el numero grande de miembros de las
familias, por la falta de equipamientos como bibliotecas, casas culturales,
escuelas, hospitales, parques, etc. Estos lugares son considerables bombas
sociales que pueden sumarse a las muchas otras problemáticas urbanas.
Todos estos factores hacen de Bogotá una ciudad inviable, no
solo desde lo económico, también desde lo social y lo ambiental. Bogotá debe
saber que no necesariamente tiene que ser el centro económico, político,
cultural, de Colombia. Bogotá debe cuidar principalmente dos cosas, la primera
es el agua y ser garante y gestor de este recurso para todo el país, por ende,
proteger los páramos, ríos, lagunas y humedales es fundamental, debe volcar su
plan de gobierno y POT a esta tarea. Segundo: debe proteger su Sabana y
convertirse en una “agrópolis” ciudad que se gestiona desde el campo, que
desarrolla funciones agrícolas, porque la Sabana puede ser esa gran despensa de
alimentos, para la guajira, para el pacífico, para el atlántico.
Para esto Colombia debe desarrollar un sistema de trenes
realmente eficiente. Con lo que se va en corrupción se puede, por si los escépticos
no creen que podamos tener sistemas de transporte eficientes y decentes.
Por ende, Bogotá no tiene necesariamente que crecer en la
reserva TVdH, ni hacer casas diminutas para acrecentar problemas sociales,
Bogotá no tiene que construir gigantescos edificios con oficinas, en el centro
ampliado, ni construir tantas avenidas gigantes, ni más parqueaderos de carros,
debemos planear a Bogotá desde el entorno, su geografía y su gente y no solo a
la luz de los negocios.
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