Sin duda es el cáncer (o todos los tipos de cáncer) una de las enfermedades que más nos aterran, nunca desearíamos estar en una condición semejante, pues la gente con cáncer tampoco y solo ellos y ellas saben la situación dolorosa que pueden estar atravesando.
Para el Ministerio de Salud de Colombia, se considera el cáncer como un problema de salud pública, y no es para menos, pues la cantidad de personas que muere por esta enfermedad ha ido aumentando en los últimos años.
Según cifras que maneja el Ministerio, en Colombia, cada día mueren cerca de 96 personas a causa de esta enfermedad. Los tipos de cáncer que más afectan a mujeres son el cáncer de mama, el de cuello uterino, el cáncer de estómago, pulmón, colon y recto. Para los hombres los tumores de estómago, seguido de próstata, pulmón, colon y leucemia. (1). Lo que llama la atención, es que, si bien existen distintos factores que hacen que se presente el cáncer en un individuo, puede aparecer a cualquier edad y momento de nuestras vidas.
Para quienes acompañamos a personas con esta condición, es una prioridad pensar en las situaciones y condiciones que hagan más llevadera la vida para nuestros seres queridos, leemos algunos artículos, blogs, en internet en busca de respuestas, pero siempre la gran muralla de la realidad social se nos enfrenta, por eso he preparado estas reflexiones espaciales sobre el cáncer.
El cuerpo
Esta enfermedad afecta el normal funcionamiento de las células, causando anomalías en su reproducción , creando tumores que crecen y se reproducen hasta afectar el normal funcionamiento del cuerpo que puede llegar a un desenlace fatal.
Para contrarrestar esta situación se usan tratamientos como la quimioterapia, radioterapia o cirugía para la extracción de los tumores. En especial la quimioterapia y la radioterapia tienen efectos secundarios que afectan la calidad de vida de los pacientes.
Estamos hablando de caída del cabello, uñas, debilitamiento de la piel, cambios de humor y en los estados de ánimo, debilidad y sueño, malestar estomacal, vomito diarrea, etc. También puede afectar el funcionamiento normal de distintos órganos del cuerpo.
¿Qué es vivir esto? -No lo sé, pero sugiero a los lectores, que imaginen que se están mirando al espejo y de repente el pelo de su cabeza, cejas y pestañas comienza a caer.
Al hacerlo podremos acercarnos solo un poco a la situación descrita, pero además pensemos en las náuseas permanentes y la debilidad, estos tratamientos no solo buscan matar las células cancerígenas (o por lo menos minimizar su reproducción) también destruyen las “defensas” del cuerpo, por lo que son personas que serán muy susceptibles otras enfermedades o a contraer virus y bacterias.
El cuerpo cambia, se debilita, se vive distinto, no responde, es una jaula, no es un templo, el cuerpo muere, se asfixia y cambia.
La casa
A razón de los cambios en el cuerpo, la casa debe mantenerse muy limpia, debe hacerse aseo de manera continua, usar tapabocas (quienes vivan en la casa) la casa se habita distinto, se piensa permanentemente en el bienestar del otro, no hay excusa que valga, -tienes que hacer las cosas. -Vuelven a hablar (los que no se hablaban) -que el cáncer esto o lo otro -que el dolor, las alegrías, los hijos y los nietos. La casa es un lugar de encuentro permanente, de una privacidad aparente, pero, y, ¿la gente que no tiene casa? O que trabaja de 7 a 7 y tienen que vivir con la enfermedad ¿No hay privacidad aparente? ¿No hay diálogo?
Pero la casa cansa, a veces quieres largarte, a veces quieres quedarte y no salir de tus cobijas…
La calle
¿Ya dije que toca andar con tapabocas siempre? Y siempre hay que cuidarse de no contagiarse de nada, allí se descubre lo hostil del espacio público, porque mucha gente va de afán y vive empujando, porque la agresividad es una constante, pero también están las miradas curiosas y hasta juzgadoras. La calle se hace para caminar rápido y ¿y cuándo caminamos lento?
La calle colombiana y bogotana está diseñada para los carros, la gente que camina despacio, toma un lugar menos importante que el pequeño papel que tiene la gente que camina rápido, la gente que camina despacio no tiene donde sentarse en esos largos y muy delgados corredores peatonales, sin árboles y sin jardines.
La calle es interminable, hace frió y un sol que quema la piel, no puedo abrigarme mucho o me aso y si saco la sombrilla el viento la manda de lado a lado, no sé si esté en edad de andar peleando con una sombrilla…
El transporte
Para muchas personas moverse en carro particular es lo ideal y no puedo negar que se trata de un espacio de comodidad, sin embargo, un carro son gastos, el pico y placa limita casi la mitad de la semana y son comodidades aleatorias. Si se piensa en taxi o UBER igual sigue siendo costoso moverse, por tanto, los buses y el Transmilenio son las únicas opciones. Pero si la calle es agresiva, es el Transmilenio la condensación de la violencia, por los empujones, los maltratos, las pocas sillas libres y muchas ocupadas por hombres y mujeres jóvenes muy cansados(as) Por las altas velocidades suicidas, por los trancones.
Para alguien que tiene cáncer y está en tratamiento de quimioterapia el transporte es un desafío. Sin duda se necesita un transporte “más digno” para las personas que tienen limitaciones físicas, que no implique gastar billetes y billetes en taxi, me refiero a un transporte público de calidad, cómodo, rápido, seguro y amable.
La sala de Urgencias
Seguramente, muchas de las personas que lean este artículo han pasado una noche en una sala de urgencias, ya sea como paciente o como acompañante, pues no se está cómodo en esos lugares. La última vez que estuve en una, vi a muchos abuelitos y abuelitas en camillas y soportando dolores, sillas de ruedas maltrechas, y sillas absolutamente incomodas. No entiendo la razón por la cual esas sillas son tan incomodas, entiendo que no quieren que la gente se amañe allí, pero no es un local de comidas rápidas, se trata de un lugar donde se deben esperar horas hasta que salen los resultados pero parece que quien decide sobre el inmobiliario, no le da sueño, ni se sienta, ni quiere estar cómodo nunca.
O sencillamente la comodidad vale más plata que la generalidad de sillas para maniquíes.
Pero esta situación podría ser más llevadera si hubiese un sistema de salud que realmente piense en atender gente y no en hacer plata, donde se tengan suficientes médicos, enfermero, suficientes especialidades y toma de exámenes, porque las urgencias no deben ser un asunto coyuntural, debe ser prioritario, con la mejor atención, tecnología y procedimientos.
¿Saben cuántas veces pasa una persona con cáncer a urgencias hasta que por fin descubren su condición?
La sala de espera
Existen muchas salas de espera y todas son igual de aburridas, me refiero, en especial a la sala de espera para acompañantes en la zona de oncología. Para alguien que va de paso pues no tiene mayor relevancia, pero para quienes hemos pasado horas y horas en estos lugares cobra sentido repensar estos espacios.
Es que la “hospitalidad” en Colombia quedó marcada, con ese rasgo terrible del colonialismo y la iglesia católica de sus peores épocas, se trata de un blanco “neutral”, de un silencio cómplice, de un estar que genera “malestar” para que nos sintamos culpables, preocupados, siempre en una actitud de duelo y de sacrificio, al mejor estilo del cristianismo que se mezcló en la medicina a principio del siglo XX (mi abuela fue enfermera del San Juan de Dios, lo digo con conocimiento de causa)
Pero nos adaptamos a esas condiciones, siempre se encuentra que hacer, de los mejores pasatiempos está dormir, (ver tv a veces), hablar y compartir los casos de cada quien, intercambiar recetas de alimentos y remedios, siempre se encuentra que hacer, pueden creer que parte del marco teórico de mi proyecto de grado lo escribí allí en esa sala de espera.
Algo que realmente es triste, es ver a las personas en su primera cita con el oncólogo generalmente allí se les anuncia que tienen la enfermedad, con muchas reacciones distintas y a los pocos meses vuelven a sus primeros ciclos de quimioterapia, otros no vuelven…
La cita con el médico oncólogo
Es uno de los lugares más tremendos por los que he transitado y aprovecho la oportunidad para decir que a la grave crisis de salud que tenemos, debemos sumar una crisis en el sentido de humanidad y ética con la que se forman los miles de médicos y demás profesionales de la salud en el país, una crisis profunda de la pedagogía en esta área, porque les es complicadísimo comunicarse con mínimos de respeto y cordialidad, es la objetivación del paciente, como si no consideraran que se trata de seres humanos, con sentimientos, dolores, miedos y expectativas, esto es un ego tan grande solo comparable con el de algunos profesores.
Ese señor no camina, levita, se cree chistoso y es bien antipático, le hablan a uno como el bruto y se desespera fácilmente, la última cita vi sobre su escritorio tres botellas de gaseosa negra, y no creo que él sepa de salud…
Finalmente: la ciudad
Tenemos la necesidad ¡ya! de incluir la salud como perspectiva en la planificación urbana. No puede seguir siendo que la ciudad se construya contra la naturalidad humana, creando ambientes sintéticos, plásticos y superficiales, que vayan en contra de la salud humana. Creamos un ambiente para el qué aún, como especie no estamos preparados, no estamos listos para el cambio climático, para la contaminación de partículas en el aire, nunca antes comíamos tanta carne, tantos alimentos sintéticos y llenos de agroquímicos, no consumíamos agua con tanto cloro, nunca fuimos tan sedentarios y nuestros cuerpos se expresan de distintas maneras.
-Está bien, comenzaré a cuidarme, definitivamente dejaré el tabaco fumado y el alcohol y comenzaré a hacer ejercicio, pero con eso no basta, necesitamos más reservas forestales, menos autos, menos consumo de carne y de cosas estúpidas como anillos y cadenas de oro y plata, necesitamos trenes eléctricos y menos buses con diésel, necesitamos menos vías de autos, más calles peatonales, llenas de jardines y árboles. Necesitamos más y más investigación médica y científica, necesitamos mirar la medicina alternativa y las formas tradicionales de entender la salud, allí reside un conocimiento gigantesco, pocas veces valorado y reconocido.
Necesitamos evitar más muertes por esta causa, espero que entiendan el afán que tengo.
(1)
https://www.minsalud.gov.co/salud/publica/PENT/Paginas/Prevenciondel-cancer.aspx


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